sábado, 20 de febrero de 2010

Cuento de una vida

<< ¿Sabes por qué llueve? >>

Aquella pregunta da vueltas en mi cabeza... el eco de su voz, su olor, su calor. Todo flota a mi alrededor como si aquello fuera un sueño lejano. Sin poder evitarlo me entrego al llanto una vez más. Me consume la pena, el dolor crece con cada mes que pasa y lejos de olvidarlo, con el tiempo solo crecen mis heridas. Todo el tiempo que perdí, que perdimos.

Es inevitable…era solo una niña cuando él me dejó, pensé que con el tiempo el dolor se ahogaría entre recuerdos, pero, sólo se hace más fuerte. Recuerdo aquella tarde…

Llovía fuerte, las gruesas gotas de agua golpeaban las ventanas, se había ido la luz, en la ciudad había explotado un transformador. Estábamos solos en casa…estaba cuidándome, jugábamos…siempre encontraba una forma de entretenerme.

Tenía miedo de la oscuridad, entonces me dijo que me sentara junto a la ventana, donde había luz, trajo una manta y me cubrió.

- Odio que llueva – murmuré.
- Ah, ¿sí? - me miró y sus ojos brillaron de una forma extraña. Al ser yo una niña no la supe interpretar, pero ahora, cada vez que la recuerdo me recorre un escalofrío – y ¿por qué?
- Porque si llueve, no podemos salir a jugar, ni a leer bajo el árbol…
- Humm- sonrío – pero… es bueno que llueva.
- ¡No! – me crucé de brazos y negué con la cabeza, después de todo…sólo tenía 5 años.- es feo… y malo.
- ¿Malo? – inquirió - ¿cómo puedes decir eso? ¿sabes por qué llueve?
- Porque…- en ese momento lo miré y supe que en realidad no lo sabía – no lo sé, ¿por qué?

Lo miré interesada, mi hermano era el mejor, siempre me contaba cosas geniales sobre el mundo y me leía historias que me llevaban a lugares lejanos y fantásticos. Él fue quien inculcó en mí la pasión por leer y más tarde por escribir. Vio ese don que yo tenía y lo valoraba y lo hizo florecer, volar…

- Bueno…llueve porque…- hizo una pausa y se llevó una mano a la barbilla mientras pensaba - ahh sí... Llueve porque, las personas que están en el cielo y son estrellas en la noche, a veces no aguantan y quieren ver a los que aman en el día…
Por eso bajan en forma de lluvia, por eso cuando caen las primeras gotas, los pájaros cantan y la tierra huele fresca.
- ¿Si? - pregunté emocionada… - y…¿mi conejito bajará también? – el sólo sonrío y me acarició el cabello
- Sí, él también baja a veces…
- Pero…y ¿¿cómo vuelven a subir?? – creo que era una niña demasiado curiosa…
- ¿¡Ah!? – se sorprendió. Me miró con una media sonrisa en su rostro y despeinó mi cabello con su mano – eres una niña muy preguntona, ¿lo sabías?
- Mamá dice que es bueno que tenga cubriosidad…- respondí, según yo muy segura de lo que decía. Mientras mi hermano rompía en carcajadas.
- ¿Qué?- pregunté inocente y algo resentida.
- Se dice curiosidad, Avi - me dijo al recuperar el aliento.
- Ahhh sí... eso – sonreí algo sonrojada.
- No está mal equivocarse – suspiró – todos lo hacemos.
- No….- negué con la cabeza.
- ¿No? – siguió mirándome, me miraba como si yo fuese algo sobrenatural y encantador. Jamás lo entenderé.
- Onii sama, no se equivoca…- otra vez sonrío.
- ¿Así que aprendiste a decirlo? … - asentí contenta y él me abrazó – ¡oh! Avi, - suspiró abrazándome contra él…- Si supieras cuantas veces me he equivocado, espero que tu no cometas los mismos errores que yo.

Levanté la cabeza, saliendo de entre su pecho y lo miré asombrada. Mi hermano lloraba, tenía los ojos llenos de lágrimas que intentaban escapar. Me abrazaba fuerte, sentía como temblaba. Pero no lograba explicarme por qué. Luego supongo que al mirarme se dio cuenta de que me confundía, se limpió el rostro con una mano y volvió a sonreírme como siempre.

- Avi, tengo que irme por un tiempo….- me dijo aún con un tono triste
- ¿Ah?...¿por qué?, ¿a dónde vas? –
- A…a un lugar lejos de aquí – soltó con ternura, su vista estaba perdida. En ese momento no lo noté, pero…se estaba despidiendo, de alguna forma él sabía que no iba a volver.
- ¿Como unas vacaciones?, ¿igual que papá? – solté contenta – ¿a dónde?, ¿puedo ir contigo?
- No, no puedes…- siguió con el rostro ensombrecido - tú…debes dedicarte a tener una vida feliz y a olvidar que tu hermano te traicionó – soltó en un murmullo mirando al piso.
- ¡Ya volví!, ¿por qué todo esta a oscuras? – la voz de mi mamá se escuchó desde al puerta.

Sin darme cuenta de la gravedad de las cosas mi expresión sólo cambio y corrí a recibir a mamá en la puerta. Dos días después mi hermano salió de casa con una pequeña maleta. Antes de que saliera recordé que no había terminado su cuento. Corrí hacia él y llamé su atención jalándolo de la manga de la chaqueta.

- Avi, debo irme- soltó triste mirándome de reojo.
- Sí, pero… ¿cómo vuelve la lluvia al cielo? – una sonrisa melancólica se dibujó en su rostro. Se agachó junto a mí y me miró directo a los ojos, en ellos había una extraña emoción, no sabía que era.
- Vuela…Vuela de nuevo hacia las nubes y espera para volver a caer.- sin esperar nada más se levantó, dándome un beso en la frente y luego hizo lo mismo con mamá.

Años después me di cuenta de que mi padre no se había ido de viaje, nos había dejado y que debido a ello ya no teníamos dinero, mi hermano se había enlistado al ejército para cubrir nuestros gastos, y dos meses después de haberse ido…murió. Ahora cada vez que llueve, lo recuerdo, deseo que cada gota que cae del cielo, sea él mirándome…dándose cuenta de que…cumplí mi promesa, soy feliz, aunque suelo llorar cuando llueve.



Palabra: Lluvia

1 comentario:

  1. Waaaaaaaaaaaaaaaaaa no sabia ke habian publicado mi relato >.<

    Oh!!! estoy rojita como tomate , mil gracias y perdon por tardar tanto en pasarme, he estadoa full, besos a todos

    ResponderEliminar