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lunes, 1 de febrero de 2010

Sorpresa

Hacía mucho tiempo que no quedaba con Laura, una de mis mejores amigas en el colegio. Por problemas de estudios y trabajo perdimos el contacto y nunca supimos nada una de la otra, salvo que ella se había ido a Londres y yo me había quedado en Barcelona. Muchas veces me preguntaba por qué una amistad se tuvo que romper así y prácticamente olvidarla, supongo que la razón es que al fin y al cabo no éramos tan amigas. Un día ,para mi sorpresa, me encontré con un e-mail suyo, donde me explicaba que volvía a Barcelona y me preguntaba si era posible encontrarnos, que teníamos mucho que contarnos. Yo accedí sin pensármelo. Pero cuando llegué a la cafetería no la encontré sola, estaba con una chica e iban cogidas de la mano. Al momento comprendí que era su novia.

...

Después de un largo café con las dos, me despedí y me fui a casa. Por la noche, cuando estaba a punto de acostarme, sonó el teléfono. Era Laura, que quería hablar conmigo porque me había notado distante en la cafetería. Me dijo que, estando en Londres conoció a un hombre que se lo hizo pasar muy mal, la maltrató durante meses para más tarde abandonarla. Luego conoció a su actual novia, que empezó siendo una amiga más para luego convertirse en el mayor apoyo que había tenido, la única persona con la que podía contar. Cuando se enteraron de que era bisexual, sus otros amigos no la entendieron y le dieron la espalda, por eso se había visto obligada a marchar de Londres renunciando a su trabajo, no soportaba el rechazo de aquellos a los que más quería. Ahora se estaba alojando en un hotel por miedo al reencuentro con su familia ya que no sabía como reaccionarían ante la situación. Yo era la única que la podía entender, y el motivo no era precisamente la amistad...

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martes, 5 de mayo de 2009

Tiempo


El año que llegó a la ciudad era un hombre de costumbres, los domingos por la tarde fumaba tranquilo en su butaca, planeaba la semana, resolvía unos crucigramas y esperaba pacientemente que llegará el Lunes mirando por la ventana.
Una de esas tardes de domingo, estaba sentado en su butaca mirando al vacío como era costumbre, cuando de pronto se quedó embobado mirando a una mujer que pasaba por allí y entraba al portal de un edificio cerca de su casa.
Tal eran los sentimientos despertados en él, que desde el primer instante supo que ya nada sería igual. Desde aquella tarde, pensaba en ella cada día de la semana, esperando impaciente que llegará el domingo por la tarde para poder volver a verla. Pasaron las semanas, pasaron los meses, pasaron los años, pero nunca tuvo el valor suficiente para bajar las escaleras de su piso, salir a la calle y decirle que la amaba.
A veces, habría la ventana a su paso y le parecía oler su perfume, percibir sus emociones, si estaba triste, si estaba alegre, pero nunca se atrevió a ir más lejos.
Un domingo, de pronto la mujer dejó de pasar por allí y de entrar a ese portal, el hombre preocupado se espero toda la semana
hasta el próximo domingo, pero por desgracia tampoco apareció.

....

Harto de esperar, y con una angustia que lo comía por dentro, decidió ir a su puerta para enterarse qué le había pasado a la mujer de su vida. Llamó, pero nadie contestó… volvió a llamar y nada, a la tercera renunció e hizo ademán de irse pero entonces se abrió. No salió nadie, y tampoco había luz así que entró sigilosamente y encendió la luz. Se quedó boquiabierto, no había absolutamente nada, toda una pared blanca sin nada. Entró y se fijó en las habitaciones pero nada… un vacío y absoluto silencio. Salió y le preguntó al portero sobre la chica, pero él le explicó que esa casa llevaba abandonada más de 100 años, que sólo vivió una mujer allí, pero que había muerto asesinada por su marido. El hombre traspuesto por la noticia se volvió loco y huyó del lugar, había amado a una muerta, a un espíritu y de hecho, la seguía amando. Se refugió en un psiquiátrico donde nunca jamás podría verla. Dos semanas después, le dieron la noticia de que la casa en que vivía había ardido en llamas y sólo entonces comprendió, que la chica le había intentado avisar de todo y que en el fondo ella también lo amaba.

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