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domingo, 26 de abril de 2009

Los amantes del círculo polar


Advertencia: Esta historia esta creada mediante la mente enferma de una pareja de diálogos por internet. Diálogos que pondré en negrita, los nombres los pondré con letra normal y las explicaciones de lo que pasa al leer cada frase en cursiva.

Luz de gas: buenas noches Noelia, ¿Qué tal el día en clase?
Las mañanas apagadas nunca son suficientes para mí, dame cariño: Pues bien, lo que se me ha hecho muy largo el día porque no estabas tú a mi lado como cada mañana.
Luz de gas: lo cierto es que yo también te he echado de menos, ¿recibiste mi postal electrónica? Ya sabes la del osito de peluche rodeado de rosas.
Las mañanas apagadas nunca son suficientes para mí, dame cariño: pues sí y gracias a eso cambiaré el Nick y pondré que eres la luz de mi día.
Luz de gas: Ese me gusta más, porque soy el protagonista, gracias mi vida. Por cierto no quiero que te enfades, pero, ¿te acuerdas de la noche que pasamos en casa de tus padres?

Mientras Noelia estaba cambiando el Nick para poner Eres la luz de mi día. Luz de gas, se relamía los labios mientras miraba obscenamente la pantalla.

Eres la luz de mi día: Pues como para olvidarme, ese día lo hicimos hasta en la encimera de la cocina.
Luz de gas: Pues esta mañana me he acordado y… bueno eso, que me ha ayudado bastante a que el día se me hiciera ameno.
Eres la luz de mi día: Eres un guarro, que sepas que el día se hace ameno porque la gente trabaja, y no se consuela de la manera como tú lo haces, aunque me está poniendo cachonda nada más pensar sobre el tema.
Luz de gas: ¿quieres que lo hagamos?
Eres la luz de mi día: Hagámoslo, pero si estoy un rato sin decir nada es porque esta mi madre por al lado mía.

Las dos mentes, estaban intentando una relación de cualquier manera, enferma, según como se mire.

Luz de gas: ¿Hoy donde toca dar el salto?
Eres la luz de mi día: Entremos en la oficina de tu padre y hagámoslo.
Luz de gas: Entonces, espera que coja la “llave” y enseguida estoy allí, no olvides que es en las oficinas de telefonía, donde los ordenadores con pantalla de plasma, donde hay tantos alargadores.
Eres la luz de mi día: De acuerdo, allí te espero, iré con mi portátil, y no te olvides de traerme el tambor de virus que preparamos en casa de mis padres, se los meteremos todos esos virus en la empresa del pijo de tu padre, por snob.
Luz de gas: Noelia me he corrido, con tan solo imaginármelo.
Eres la luz de mi día: Eres un cerdo, pero mientras lo pensaba he mojado las bragas, sinceramente hablando.

Nadie dijo que esto fuera una historia de amor, o ciber sexo simplemente era una historia de dos hackers intentando noquear una red interna de una empresa de telefonía móvil, sin caricias, ni sentimientos, simplemente, mentes enfermas en un mundo de chips. Igual he llevado esta historia a un punto que no llegará ninguna pareja o igual si. Nunca lo sabremos o si.

Lan

Segundo texto más votado sobre la palabra "Internet"

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martes, 24 de marzo de 2009

Blanco y negro, luces y sombras

Miguel Guzmán era, y sigue siendo, un fotógrafo que no deja ningún cabo suelto en toda su trayectoria artística. Consigue sacar de un triste mimo una ternura incomparable, de un bodegón puede sacar una exquisitez entrañable para un paladar que jamás probará bocado del susodicho plato, y así muchos ejemplos más. Un día estaba sentado en una cafetería tomando un carajillo de Baileys, cuando un hombre con gafas de sol se le acercó con una sonrisa ladina en la cara. De lejos se veía que tarde o temprano le haría una proposición para trabajar para él, pero esperó su oportunidad. El hombre tampoco es que disimulara sus formas, porque iba todo disfrazado con ropas de marca, que si corbata Bullberry, que si sombrero color sepia del mismo, unos zapatos de Adolfo Dominguez que derrochaban de todo menos simplicidad, un traje hecho a medida a juego con el complemento que debía costar como mínimo un total de cinco cifras quitando, eso sí, las comas para sustituirlas por puntos; llevaba también un pañuelo de seda de color salmón. Iba todo a conjunto de todo y de nada a la vez, era simplemente un hombre tan pobre que solo tenía dinero y también un moreno que sobraba comentar que no era de por la zona. Se sentó enfrente de Miguel y enseguida le tendió la mano dejando ver un Rolex de oro blanco, no pierde detalle, pensó el fotógrafo, pero el señor siguió:
    - Buenas tardes Miguel, se me hace muy raro verle en realidad.
Se refería a que el artista, que era como lo habían denominado muchos de los periodistas, amigos y conocidos, era simplemente brillante. Apareció hasta en un programa de televisión de tirada nacional que emitían los jueves por la noche después del telediario. La última exposición trataba sobre la miseria en el mundo, para ello tuvo que viajar a sitios donde la situación es más probable encontrarla que no en otros sitios. Con esta última muestra de ingenio y castigo por parte de la política y otros medios que se sabían que estaban, pero no acababan de admitir, Miguel pasó a ser un simple fotógrafo al mejor e inigualable en la historia del arte moderno, tenía un objetivo que podía realzar los sentimientos, el realismo, el todo.
    -Muy bien, aquí me tiene ¿qué trabajo quiere que le haga?

    - No pierdes mucho el tiempo, si es verdad que tengo un trabajo para ti, pero lo que no sé es como has llegado a saber que venía por eso.

    - Es muy fácil, con toda la parafernalia que lleva, todo de marca, un reloj de oro blanco. Señor usted brinda, como muchos otros de mis clientes soberbia, poder y sobretodo y más importante, dinero.
El hombre trajeado empezó a reír mientras se sacaba un papel arrugado de dentro de la americana, a primera vista parecía una fotografía de una niña, pero al fijarse mejor se dio cuenta de que era una instantánea hecha a una chica de unos diecisiete años.
    - Muy bien, una chica ¿qué quiere que haga con esto?

    - Se llama Isabella, es mi mujer, pero necesito que salga más hermosa de lo que está en realidad.

    - Las fotos hacen maravillas, nunca hacen milagros, además esta chica es muy guapa así como está.

    - Ya, pero pasa una cosa, verá. Hace como dos semanas estábamos los dos de viaje en Hawaii- eso explicaba el moreno extranjero- y entonces ella me quiso preparar la cena, creo que era carne de por la zona, no me acuerdo del animal, lo cierto es que al preparar la comida con tanto aceite, con los nervios, las prisas y unos pies que tropiezan, incluso con el llano, la sartén se le cayó en la cara y parte del hombro izquierdo, dejándola- el hombre hizo un ademán sacando otra fotografía del bolsillo que tenía en el pecho- de esta manera.

Para leer la historia completa sigue este enlace.

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